Acciones armamentistas: Hozier
El fin de semana de mi cumpleaños fuimos a un concierto de Hozier en Pensilvania. Cuando comenzó la canción Eat your young, no lograba leer desde nuestro ángulo y distancia unos textos que aparecían en la pantalla grande de la tarima. Esforcé la vista y cuando entendí lo que estaba viendo no pude evitar reírme y tomar una foto.
Eran las acciones de Lockheed Martin. Lamenté un poco no haber ido al concierto en Virginia. Allí, sin duda había habido en el público empleados o hijos de empleados de Lockheed Martin, o de General Dynamics, o de Northrop Grumman, o cualquiera de esas compañías. Personas que habrían aplaudido las expresiones antiracismo, antihomofobia, antiodio en el concierto, que de seguro se consideran admiradoras de esos mensajes en la música de Hozier, sin sentir ninguna contradicción entre eso y colaborar en la fabricación de armamentos de guerra. Me hubiera gustado observar la reacción del público de Virginia a esas imágenes.
Las ñapas en los conciertos: Andrew Bird y la National Philharmonic
La cuestión del encore, ñapa o como se llame en los conciertos siempre me ha dado gracia. Que el artista tenga que fingir que no interpretará su canción más popular, y todo el público tenga que simular que le creen y pedirle que regrese. La práctica debe estar desapareciendo, de unos años para acá los artistas que he visto en vivo no lo hacen o lo acortan lo más posible para salir del paso, la banda desaparece apenas un momento para marcar el falso final y regresa rápido.
Pero, con lo artificial e inútil que es, también me da risa y gusto que a menudo no tengo idea de cuál se supone que sea el mayor éxito de un artista y me vuelvo quizá la única persona en el concierto que genuinamente se sorprende al oír las primeras notas de su canción más famosa. Algo similar pasó con Bird, quizá, también, porque era un concierto con orquesta sinfónica y porque expresamente se estaba celebrando el vigésimo aniversario de The Mysterious Production of Eggs. Me tomé muy a pecho la idea de que iban a tocar canciones de ese álbum y ya, así que se me formó una sonrisa tonta en la cara cuando, cerca del final del concierto, después de una breve salida, Bird y la National Philharmonic empezaron a tocar Pulaski at Night.
Colaboración videográfica: Honne
El público de Honne no era de estar grabando todo el tiempo, pero cuando mucha gente sacamos los celulares para grabar un momento particular, se me ocurrió que debería considerarse aceptable pedirle a alguien de la variedad de extraños que están grabando exactamente lo mismo, y con mucha más visibilidad, que simplemente te pasen su video.
El concierto estuvo muy bueno, solo me decepcionó que, luego de que no vinieran a D. C. para la gira de Ouch, no tocaran canciones de ese álbum esta vez.



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