El diamante partido

El último día de la visita de mis padres pasamos un rato en Jones Point Park, un parque a orillas del río Potomac. Esta piedra que se encuentra en el parque marca dónde estaba la frontera sur de Washington D. C. cuando tenía forma de diamante:

Por casi medio siglo, Alexandria (que entonces incluía Arlington) fue parte del distrito federal, y completaba su cuadrado. Sin embargo, los abolicionistas querían prohibir la esclavitud en toda la capital federal, y la trata humana era una actividad lucrativa en Alexandria. Para no perder su negocio, los traficantes de personas cabildearon para que devolvieran Alexandria a Virginia, el estado al que pertenecía antes. En 1846 el Congreso estadounidense los complació. Dejó de haber diamante. En 1850, se prohibió la venta de personas secuestradas en D. C., pero a menos de 10 millas del Capitolio, en el centro de Alexandria, las subastas de personas continuaron hasta el comienzo de la Guerra Civil, en 1861.

Desde que aprendí que la capital de Estados Unidos originalmente tenía forma de diamante, y no la tiene gracias a la esclavitud, me ha parecido premonitorio.

Pienso en lo estético y elegante que sería que la capital de una gran nación sea un diamante perfecto de 100 millas cuadradas, y en lo apropiado de que, gracias al racismo y la explotación que siempre ha estado en sus raíces, la capital de Estados Unidos no tenga forma de nada.