Serie de televisión

  • El buen mal

    El buen mal

    Mi disfrute de esta colección de cuentos tuvo forma de ola: cada cuento me fue gustando más y más, y luego menos. El penúltimo me pareció bueno pero no tanto como los demás y el último tenía algo de cuento de taller…

    Igual era mejor que cualquier cuento que yo pudiera escribir, y los primeros tres para mí estaban ahí con los mejores cuentos que he leído, así que, al final, el libro me pareció buenísimo y solo incluyo algo negativo para llenar espacio.


  • Project Hail Mary

    Project Hail Mary

    Aunque esta película fue exitosa en la crítica y en ventas, creo que no tuvo el impacto en la cultura popular que merecía. Sí tuvo impacto en la población compuesta de personas que son yo: ha sido de mis favoritas de los últimos años.

    La cosmovisión que propone dista mucho de la que Hollywood suele presentar. La película no es ingenua, señala las grandes faltas de los humanos, pero también hace sentir emociones poco comunes en la ciencia ficción de Hollywood de las últimas décadas: que la humanidad merece sobrevivir; que la cooperación y la hermandad son prácticas y valores buenos y factibles; que muchas veces se puede confiar en los extraños.

    A lo mejor me hacía falta sentir ese optimismo. (Me pasó algo similar con A Knight of the Seven Kingdoms).


  • A Knight of the Seven Kingdoms

    A Knight of the Seven Kingdoms

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    La historia de un hombre honrado que trata de hacer el bien, defender a los inocentes, en un mundo lleno de injusticia. ¿Quién diría que la fórmula más tradicional podía quedar tan bien en 2026? Más sorprendente aún, que viniera del universo de Game of Thrones.

    No solo es simple la fórmula de esta serie, sino todo. Como está basada en una novela corta cortísima, quizá más bien un cuento largo, tuvieron que rellenar para convertirla en una temporada de televisión, pero no se exageraron. Se limitaron a seis episodios de media hora, así que no hay excesos en el relleno tampoco. En vez de añadir eventos y complicaciones (aparte de algo en el penúltimo episodio que es puramente de la adaptación), dedican el tiempo extra a vivir con los personajes, los momentos pequeños, los silencios, viñetas ghibliescas de cocinar y comer.

    Después de ver la temporada me leí los tres cuentos de Dunk y Egg. No había leído a George R. R. Martin. No sé cómo están escritas las novelas de A Song of Ice and Fire, pero su escritura en estos cuentos me pareció limpia, delicada y fluida: bien placentera de leer.