Admiro a esas personas para quienes cualquiera que no piense como ellos se está emperrando en contrariar por joder, para quienes cualquiera que hace algo de otra manera solo quiere ser diferente para llamar la atención. Envidio esa seguridad que da por sentado que el estado natural del ser humano es pensar y ser como tú, y cualquier divergencia es un invento, una afectación para sobresalir. Que tu voluntad es la dirección natural de las cosas, que tus deseos están impulsados por una fuerza tan natural como la gravedad y solo se pueden contrarrestar con algún esfuerzo consciente, y nunca es que simplemente otros tienen sus propias preferencias, deseos, gustos y metas porque eso es ser una persona.