La cajera del To Go siempre me pregunta, estás seguro que no quieres ponerle bolsa doble, si yo fuera tú le pondría bolsa doble. Y yo siempre le digo, no, la bolsa sola llega hasta mi casa. Pero a pesar de que hemos tenido esta conversación antes y sé que llega, siempre me pregunto, ¿llegará? Miro la bolsa y me la imagino rompiéndose y mi comprita cayéndose bajo la lluvia, quizá todavía empezando el camino, frente a los hipsters que beben cerveza frente al To Go, o a mitad, frente a la vitrina de Basilia’s y toda la gente que está comiendo ahí. ¿Y por qué en mi imaginación la bolsa tiene que romperse frente a gente, como si lo peor, si ocurriera, fuera que otros lo vean?

Todo esto es metáfora de algo pero no sé de qué.