Postales

Recuerdos de lugares

  • (2) En Las Vegas me monté por primera vez en un carro robot. No quiero que estas cosas le quiten trabajo a los taxistas y conductores de Uber y Lyft, pero si estuvieran en precios asequibles mañana, no guiaría un día más.

    (3-4) A veces pienso que debería tratar de entrar en el mercado del ragebait, a ver si por fin gano un poco de dinero en internet. En Las Vegas encontré inspiración. Puedo poner una de estas fotos en X diciendo, «Después de ir a Las Vegas, ya no tengo que visitar Nueva York/Venecia. ¿Quién quiere ir a esas ciudades apestosas cuando están los hoteles New York, New York y Venetian en Las Vegas?».

    (5-8) O bien: «El genio estadounidense se nota en que incluso meros hoteles y malls tengan este arte tan espléndido. Hasta he oído que algunos lugares turísticos en Italia se han copiado de este estilo. ¡Estados Unidos siempre inspirando al mundo!».

  • Untitled post 10853

    En una semana voy a viajar a Las Vegas. Será mi primera vez allí.

    Pensando en que visitaré un estado desértico, me he estado acordando de cuando fuimos a California hace unos años e hicimos escala en Arizona. Recuerdo que desde el aeropuerto, me divirtió lo clichosamentre arizonesco que se veía Arizona desde el aeropuerto. Parecía la escenografía más chapucera de una película de Hollywood. ¿La escena es en Arizona? Okey, pues coge Arizona.

    Sería como llegar a Puerto Rico y ver el morro con garita y acantilado y todo eso desde el aeropuerto.

  • Untitled post 12228

    En estos días nos quedamos con mi familia en un Airbnb en el centro de Virginia. Vimos que justo afuera de la cabaña había un tramo del Appalachian Trail (Sendero de los Apalaches), y decidimos seguirlo hasta un mirador cercano. Ahora podemos decir que recorrimos una parte del Appalachian Trail (un cuarto de milla…). Otro día fuimos en carro a otro mirador, Raven’s Roost.

    Mirando ambos paisajes, se acentuó una impresión que siempre tengo cuando me muevo por este país: lo vacío que está, toda la naturaleza que queda aquí —y en todo el mundo— mientras se habla de sobrepoblación, que supuestamente ya no cabemos en este mundo. En Estados Unidos, la ideología antiinmigrante dice Ya este país está lleno, no hace falta más gente, mientras los estados que votan acorde con este discurso tienen menos población que muchas ciudades.

    Las 591 000 personas que viven en Wyoming, un estado casi vacío en cuanto a densidad poblacional, tienen dos senadores y un representante en Washington D. C. Los millones de habitantes de D. C y Puerto Rico no tienen votos en el Congreso que los gobierna.

  • Untitled post 11578

    Cuando compramos boletos de Amtrak para llegar al aeropuerto de Baltimore, me preguntaba cómo era posible que el viaje fuera a tardar hora y media, más de lo que toma en carro. No tengo mucha experiencia con viajar en tren; ¿de veras las paradas añadían tanto?

    Poco después de salir de la estación de Alexandria, en Union Station en D. C., estaba la respuesta. De repente se apagó todo el tren y nos quedamos a oscuras. Pasaron 15, 20 minutos y el tren parecía paralizado allí. Nos estábamos riendo; dije que tal vez DOGE acababa de cortar los fondos de Amtrak. Un empleado nos hizo un chiste sobre la situación así que aproveché para preguntarle si era normal. Nos explicó que sí porque en D. C. el tren cambia a una locomotora eléctrica.

    Nos señaló, a través de la ventana y arriba, el cable eléctrico . “El tren es diésel en el Sur y eléctrico en el Norte”, nos dijo.

  • Untitled post 10227

    En el norte de Virginia no hemos experimentado mucho la supuesta amabilidad sureña. En el Sur no consideran NoVA parte del Sur, y aunque muchas veces se diga de manera racista y xenófoba, motivado por la gran cantidad de inmigrantes en esta área, quizá lo de la amabilidad se deba a eso también. Es decir, si no puedo generalizar sobre el carácter o la idiosincrasia de la gente aquí —hay gente que no sonríe ni da los buenos días, hay gente que sí—, quizá sea porque, como se dice mucho, esta es una región de inmigrantes y transeúntes, de personas de todas partes del mundo y de Estados Unidos, con todo tipo de prácticas y maneras de relacionarse.

    Más al sur y fuera del área metropolitana de D. C., en Richmond, la gente nos parece más amigable, pero fue en Nueva Orleans, Luisiana, donde fuimos a celebrar nuestro aniversario este año, que de verdad nos sorprendió la calidez de las personas. Allí los extraños no se limitaban a dar los buenos días en la calle, sino que preguntaban ¿cómo están? y ¿qué tal su día? como si genuinamente quisieran que nos detuviéramos a decirles. Los conductores de Uber nos hacían conversación y nos contaban de sus vidas.

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