Una de las mejores sensaciones extranaturales es la de cerrar el círculo. Es esa impresión de que, al final de cualquiera de las etapas vitales que marcamos a lo loco, diferentes elementos del comienzo se han repetido, complementado o posicionado de cierta manera para hacernos sentir un closure, como si de alguna forma nos estuviéramos encontrando otra vez con el punto de partida, y rebasándolo. Es un concepto un poco romanticón y cursi, y quizás buscamos esas señales porque queremos demasiado que la vida sea literaria o interesante. Esos momentos de cierre de círculo son los que frecuentemente nos dan la ilusión (equivocada, creo) de que algunas cosas debieron ser. Vuelves a un lugar justo al final, te reencuentras con alguien, se repite un evento, algo sucede que estabas esperando…
Cuando tenía como 15 años, me crucé con la cita «Buenas salenas cronopio cronopio». Me pareció extraña y divertida, pero no tenía idea de dónde venía —descubrí a Cortázar tardíamente, en primer año de universidad—. Entonces iba a donde mi hermano Carlos algunas veces y le decía, «Buenas salenas, cronopio cronopio», y a él le parecía más desconcertante todavía, claro, pero no quería decirle de dónde me había sacado eso, hasta que un día le admití que no sabía.
Cuando leí a Cortázar por fin, se volvió uno de mis favoritos aun antes de que asociara su libro Historias de cronopios y de famas con la frase. En algún momento había comprado el libro entre otro montón de obras de Cortázar, pero todavía no había llegado a él. Entonces un día se me encendió la bombilla estúpidamente y busqué el libro a la prisa, como si de eso dependiera algo importante. Fue una de esas veces en que uno quiere una página particular de un libro y por casualidad lo abre en ella; metí el dedo al azar y ahí vi la frase, esperándome: «Buenas salenas cronopio cronopio». Se lo llevé a Carlos. Ya para eso le había hablado de Cortázar y le había prestado un libro suyo, él sabía que era de mis favoritos, y cuando vio lo que le enseñé, el misterio por fin resuelto, me dijo, «Diablo, esto es full circle«.